DIAS 22-23 – Tifón en Nagoya

Todos conocéis el cuento de “que viene el lobo, que viene el lobo” verdad, pues eso es lo que nos pasó a nosotros con el tifón en Nagoya. Nada más volver de Kanazawa Jun nos avisó de que había alerta por tifón, y nosotros nos lo tomamos un poco a risa, sobre todo cuando nos contó que no sabía si iba a poder venir hasta donde estábamos nosotros porque debido al tifón solían cerrar muchas líneas de metro! ¿Qué exagerados no?

Pero por la previsión de tifón no nos quedó más remedio que hacer planes en Nagoya que implicasen el menor traslado en metro posible, porque algunas estaciones estarían cerradas. Así que nos fuimos al museo de la ciencia de Nagoya. Como podréis imaginar no fuimos los únicos con ese plan, así que estaba hasta arriba de gente. Además del museo también hay un planetario, pero ese día era imposible conseguir entradas para alguno de los pases :(

Por lo menos estuvimos a cubierto y entretenidos con los experimentos, aunque la patita todavía era muy pequeña y se dedicó a corretear de un lado a otro toqueteandolo todo!

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Admirando el tifón desde el museo

Después de comer volvimos al museo hasta la hora del cierre! Al salir cogimos un taxi hasta un área comercial con galerías, Osu kamon, que resultaron ser unas calles cubiertas llenas de tiendas de ropa y demás accesorios donde se suelen juntar los jovenes de Nagoya. No era el mejor plan del mundo, pero por lo menos podíamos pasear y ojear algunas de las tiendas en las que había ropa muy curiosa.

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Galerías comerciales a cubierto

Y según se acercaba la hora de cenar comentamos con Jun que todavía no habíamos comido sushi en Japón, así que decidimos ir en taxi hasta un local de sushi que nos recomendó. El sitio era enorme, de los típicos en los que los platos de sushi van pasando por una cinta transportadora. Nos asignaron una mesa y empezamos a coger platos para cenar. Ademas de la comida que pasa por la cinta, en cada mesa había una pantalla táctil en la que pedir platos más especiales que no pasaban por la cinta. Lo más divertido era la forma en la que llegaban a la mesa esos platos, y es que había otra especie de vía por la que venía un tren hasta la mesa cargado con los platos elegidos! Como os imaginareis a la patita le encantó y tuvimos que hacer varios pedidos “especiales”.

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Cenando sushi. Ojo con la torre de platos!

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Trenecito con nuestro sushi directo a la mesa

Tengo que decir que el sushi de este restaurante no me pareció nada del otro mundo, he comido mejor sushi en restaurantes españoles. Me sorprendió mucho que algunos de los sushi llevaban mayonesa!!!

Para el día siguiente la previsión era un peor, y volvimos a pensar que exageraban, ya que el hasta ese momento lo único que había hecho era llover sin parar. Pero cuando salimos a la calle y vimos que muchos de los establecimientos tenían sacos de arena preparados en las puertas nos empezamos a acojonar la verdad!

Amanecimos en nuestro hotel, miramos por la ventana y nos quedamos tranquilos porque solo se veía que estaba lloviendo, pero tampoco era para tanto! Nos preparamos para salir y fuimos a la estación de tren donde habíamos quedado con Jun. Pero al salir a la calle nos llevamos una buena sorpresa, o más bien susto, y es que hacía un viento increíble que no permitía casi ni andar! Llegamos a la estación de tren como buenamente pudimos la verdad, y decidimos que de allí no nos movíamos en todo el día!

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Menos mal que las estaciones de tren en las grandes ciudades suelen estar en los subterráneos de grandes edificios, donde los pisos más altos están ocupados por centros comerciales y restaurantes. Este era el caso de Nagoya, así que nos dispusimos a pasar un día ocioso en la planta 12 del centro comercial :(

Fue un día bastante aburrido para todos menos para la patita, que pudo correr a sus anchas de un lado a otro todo el santo día! Eso si, comer comimos muy bien en un restaurante koreano!

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Menú koreano

Ya por la tarde, aburridos de estar encerrados nos animamos a acercarnos a un karaoke, el Big Echo! Y es que no nos podíamos ir de Japón sin disfrutar de un sesión de karaoke a las que ellos son tan aficionados! Admito que nos lo pasamos muy bien, pero menos mal que las cabinas están insonorizadas y los de al lado no tuvieron que soportar nuestros cánticos 😉

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Momento karaoke

Despues de una hora de canciones y risas salimos a dar una vuelta y buscar donde cenar, aprovechando que había parado de llover! Acabamos cenando en un izakaya, taberna típica japonesa donde cenamos genial, eso si, tirados en el suelo como buenos japoneses 😉

Y después de estos dos días poco productivos, por fin parecía que al día siguiente el tifón se desplazaría y nos permitiría seguir con nuestro plan de turismo!

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