DIA 8 – Tsukiji fish market – Dentsu – Sumida Hanabi

Empezamos el día madrugando, pero no tanto como lo hubiésemos hecho si viajáramos sin la patita, y es que hoy nos toca visitar el mercado del pescado o Tsukiji fish market. En todas las guías recomiendan madrugar mucho mucho para poder ver las subastas de pescado, pero para nosotros era demasiado y nos tuvimos que conformar con visitar el mercado por la mañana.

El mercado es inmenso y nos costó bastante orientarnos. Es una locura ver como pasan constantemente carros y motos con mercancía de un lado a otro, y tienes que tener mucho cuidado si no quieres que te atropellen. Paseamos sobre todo por la zona intermedia de mayoristas de pescado, un mercado cubierto en el que se venden todo tipo de peces, moluscos y crustáceos, algunos de un tamaño impresionante. El olor no es que sea muy agradable, pero se agradece el fresquito de estar rodeados de bloques de hielo 😉
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Tsukiji fish market

Dentro del recinto del mercado se puede visitar el santuario namiyoke-jinja. Es muy pequeñito y no tiene nada especial, pero es curioso encontrarte con un pequeño templo dentro del mercado.

Nos quedamos con las ganas de probar sushi en alguno de los locales de mercado, porque dicen que es uno de los mejores sushis con el pescado más fresco. Pero que queréis que os diga, a esas horas no teníamos el estomago para sushi. Ademas los locales más recomendados son muy pequeñitos y entrar con la silla hubiese sido un jaleo.

Si callejear por el mercado impresiona por lo enorme que es, verlo desde las alturas es aún más alucinante porque permite hacerte la idea de sus dimensiones. Para ello buscamos como locos el edificio Dentsu, una torre de 48 plantas y 213 metros, el undécimo edificio más alto de Tokyo. Después de recorrer todo su perímetro buscando la entrada, por fin conseguimos llegar al ascensor que no llevaría hasta el mirador de las plantas 46 y 47.

Las vistas son realmente impresionantes, ya que podemos ver el Tsukiji fish market al completo, el parque y jardines de Hama-rikyu onshi teien, toda la bahía de Odaiba y el Rainbow Bridge.

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Edificio Dentsu

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Vista del mercado desde Dentsu

El calor era muy agobiante y tras las visitas de la mañana decidimos acercarnos hasta el mini-apartamento a echar una siesta para descansar para la tarde-noche, ya que el 26 de julio, al ser el ultimo sábado del mes era un día especial en Tokyo y por la noche podríamos disfrutar de lo que esperábamos fuesen un pedazo de espectáculo de fuegos artificiales sobre el río Sumida.

Tras descansar analizamos bien el mapa para ver cual sería la mejor localización para ver los fuegos sobre el río, y empezaron los nervios cuando buscando información empezamos a leer el caos en el que se convertían algunas de las zonas de la ciudad debido al número de gente que se echaba a la calle pata disfrutar del espectáculo!

Nuestra primera intención fue acercarnos hasta la estación de Asakusa, para pasear después hasta la zona de Komagata, cerca del río. Pero nada más llegar a la estación de metro nos dimos cuenta de que aquello iba a ser imposible! La estación estaba totalmente colapsada, incluso con colas antes de llegar a las maquinas canceladoras. Parecía que todo el mundo había tenido el mismo plan que nosotros, que poco originales 😉

Así que volvimos a coger el mapa y decidimos alejarnos de la zona, para acabar en una explanada enorme entre el Edo-Tokyo museum y el estadio de Sumo Ryōgoku Kokugikan. No teníamos ni idea de si veríamos algo desde allí, pero cuando vimos que ya había por la zona un montón de autóctonos medio acampados con mantas de picnic, neveritas, etc. lo vimos claro. De todas formas preguntamos si la razón por la que estaban allí era el festival de fuegos artificiales o Sumida Hanabi y efectivamente nos lo confirmaron.

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Edo-Tokyo museum

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El edifico del fondo es el estadio de sumo

Cuando por fin nos tiramos en la explanada aún era pronto, había que esperar a que anocheciera para disfrutar de los fuegos. El plan no era muy divertido pero nuestras expectativas eran altas, los fuegos artificiales de Japón no nos podían defraudar, o si :(

La patita estuvo paseando entre la gente, arrancando sonrisas a los Tokyotas que no hacían más que repetir Kawaii a su paso, que significa lindo o tierno, o lo que en inglés sería cute. Cenamos allí tirados comida típica que vendían en una especie de txosna o caseta de feria que habían instalado para la ocasión, y cuando por fin empezaron a oírse los fuegos… oh decepción!

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Nuestra cena

Yo no se si fue porque el sitio no era bueno, y los fuegos quedaban demasiado lejos, pero qué queréis que os diga, no tenían nada de especial! Lanzaban los fuegos muy espaciados entre si, que a mi me parece un aburrimiento, así que después de estar varias horas allí esperando no aguantamos ni una hora viendo el “espectáculo”. Y menos mal que no esperamos a que terminasen, porque llegar al metro y volver al mini-apartamento fue una odisea con tanta gente! Y pensar que yo no hacía más que tener en cuenta ese día para cuadrar todo el viaje…

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