DIA 24 – Nara

Después de la tormenta siempre llega la calma, y menos mal, porque el tifón nos estaba haciendo perder la paciencia y sobre todo el tiempo que nos quedaba para visitar un montón de sitios que teníamos pendientes.

Jun se había cogido unos días de vacaciones para hacer un poco de turismo con nosotros. Le hubiera encantado cogerse más días, pero el pobre tenía las vacaciones muy limitadas! Y hoy era el turno de Nara.

Para llegar a Nara cogimos el shinkansen a Kyoto y desde allí tomamos la JR Nara line. Atravesamos toda la ciudad andando para llegar hasta Nara-koen. Son unos 25 minutos andando y el camino es sencillo porque tan solo es seguir una calle en linea recta, la calle por la que vamos todos los turistas que nos dirigimos al mismo sitio.

Nara es uno de los destinos turísticos más importantes de Japón ya que aquí se encuentran gran cantidad de templos antiguos, y además muy bien conservados. Los templos y ruinas de Nara forman parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde el año 1998.

El templo más importante es el Todai-ji, un templo budista que alberga una estatua gigante del Buda Vairocana. En japonés se le conoce como dainichi, que significa buda que brilla a lo largo del mundo como el sol, pero también es conocido simplemente como Daibutsu o Gran Buda. El edificio tiene el record de ser la construcción de madera más grande del mundo, y eso que ha sido reconstruido 2 veces y el actual es un 33% más pequeño que el original.

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Todai-ji

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Todai-ji

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Gran Buda de Todai-ji

Otra curiosidad de este templo, que seguro que conocéis si habéis visto el programa de callejeros viajeros en Japón, es el tronco llamado “Columna de la felicidad”. No es más que una columna de madera con un agujero en la base que atraviesa el tronco de lado a lado. Cuenta la leyenda que quien consiga atravesar el agujero tendrá suerte, alegría y felicidad de por vida. Como os podréis imaginar el tamaño del agujero no permite que todos los visitantes pasen, de hecho creo que la mayoría de adultos lo podemos dar por imposible aun sin intentarlo, aunque me consta que algunas sílfides lo consiguen. Yo ni lo intenté, no me fuese a quedar atascada montando el espectáculo. Hicimos cola para que la patita lo intentara, a ver si por lo menos uno de nosotros salía de allí sabiendo que sería feliz el resto de su vida, pero ¿os imagináis lo que pasó? Pues que a pesar de haberle explicado lo que tenía que hacer antes de ponernos a la cola, en el último momento le dio susto y no quiso intentarlo :(

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Todai-ji

El parque de Nara también es conocido  por sus ciervos, que campan a sus anchas por toda el área verde de Nara, siendo una de las principales atracciones turísticas tras los templos de la zona. Estos ciervos son muy populares y los habitantes de la zona venden todo tipo de complementos con la cara de un ciervo como símbolo de la ciudad. También se pueden comprar, como no, galletitas para los ciervos y jugarte el tipo dándoles de comer, y es que están muy acostumbrados a la gente pero son capaces de comerte hasta el mapa!

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Ciervos en Nara comiendo galletas

Despues de la experiencia de dar de comer a los ciervos y casi ser comidos (Jun no les dio ni una gallera porue le daba miedo), nos tocaba pasear de nuevo hasta el siguient templo, Nigatsudo. Pero antes de visitarlo paramos a comer en la pequeña plaza que había antes de empezar las escaleras de subida al Nigatsudi hall.

Despues de la visita paseamos por wakayama hill y vimos el “deer enclosure Park”, una zona tipo reserva donde viven muchos de los ciervos de Nara.

Seguimos con nuestro paseo por Nara-koen hasta llegar al templo Kasuga-taisha, pero nos conformamos con verlo desde fuera. De ahí paseamos hasta el templo Kofukuji en dirección a la estación del JR para volver a Nagoya.

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Ya sin galletas con los ciervos descansando de su ajetreada vida

De camino a la estación por la calle principal llena de tiendas no pude evitar entrar en una en la que vendían zapatos y botas ninja! Es el calzado que utilizan los chavalotes que van tirando de los carros para turistas tipo rickshaw, y el que usaban los ninjas 😉 Me parecieron super originales pero eran muy caras :(

La visita a Nara nos dejó muy buen sabor de boca. No me extraña que sea uno de los lugares más visitados de Japón, y es que sin duda merece la pena. Nos fuimos con pena, porque vimos como esa tarde preparaban un montón de farolillos de colores en torno a uno de los templos para una celebración que tendría lugar esa noche! Pero era imposible quedarse!

Ya en Nagoya no nos pudimos resistir a coger la cen apara llevar en un McDonalds!

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