DIA 19 – Takayama – Hida no Sato

Hoy toca cambiar de nuevo de escenario, y es que nos vamos a pasar unos días a los Alpes Japoneses, visitando Takayama y Kanazawa. Serán solo 3 días y después volveremos a Nagoya con Jun.

De Nagoya a Takayama el viaje dura poco más de 1h 30 min, y no es necesario hacer transbordo ya que el tren es directo. No puedo más que decir que viajar en tren por Japón es un gustazo! Y los paisajes montañosos que se traviesan para llegar a Takayama son increibles. Pero nada más llegar empezó a llover, así que dejamos las maletas en la taquilla de la estación porque era muy pronto para ir al hotel.

Takayama se encuentra en la región de Gifu, ubicada entre montañas, los que se denominan Alpes Japoneses. Es una zona muy turística que conserva edificaciones antiguas. Por esa razón, en las afueras de Takayama se construyó la “aldea típica de Hida” o Hida no Sato, donde se han reproducido edificios típicos de los siglos XVII, XVIII y XIX de las aldeas de la zona. Para llegar basta con tomar un bus turístico que cubre la distancia entre en el centro de Takayama y la mencionada “aldea museo”, aunque andando son 20-30 minutos. El billete de ida y vuelta nos costó 930 yenes.

Todas las casitas han sido instaladas en torno a un lago, y la verdad es que da la sensación de viajar al pasado. Nada más llegar tienen una especie de decorado donde puedes probar a disfrazarte con la indumentaria tradicional, y nosotros no pudimos resistirnos a hacerlo!

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Hida no Sato

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Hida no Sato

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Hida no Sato

También puedes pasar un rato divertido dando de comer a los peces y probando juegos tradicionales de la época, aunque a nosotros no se nos dio muy bien!

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Juegos tradicionales en Hida no Sato

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Hida no Sato

La anécdota más divertida de la visita nos la dio la patita, cuando visitando una de las casas tradicionales preguntó si esa era nuestra casa ese día, y es que con el ritmo de viaje que llevábamos a ella ya la daba igual donde dormir!

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Hida no Sato

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Hida no Sato

Hay 3 posibles recorridos en función del tiempo que quieras emplear. El más corto es de unos 15 minutos y esta preparado para ir con sillas, pero lo único que haces es dar la vuelta al lago y ver las casas que quedan al lado. En cada casa te enseñan algo típico de la zona y de la vida que llevaban antes en las zonas rurales. Sandalias de paja, gusanos de seda, tallar madera…

Después de la visita, con tormenta incluida y sin más remedio que esperar a que parase de llover, volvimos a Takayama. Por primera vez nuestro alojamiento era un Ryokan, concretamente el Ryokan Seiryu. Nada más llegar tuvimos que descalzarnos en la entrada y ponernos unas zapatillas que nos ofrecieron, la patita incluida con unos zuecos de Minnie Mouse. Al subir a la habitación a descansar un momento no pudimos evitar vestirnos con los Yukatas que nos habían dejado preparados! Y como recibimiento nos hicieron la ceremonia del té en nuestra habitación.

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La patita en Yukata

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La patita en Yukata

Y tras la breve parada salimos a pasear por Takayama. No es un pueblo demasiado grande, y las principales zonas turísticas se recorren fácilmente a pie. Coincidimos con una celebración que ahora no recuerdo, pero todas las calles estaban decoradas para la ocasión.

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Paseando por Takayama

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Paseando por Takayama

Y para relajar un poco las piernas cansadas de tanto paseo… nos acercamos a uno de los Onsen de pies públicos que hay en Takayama. Increíble lo caliente que esta el agua, y aunque cuesta un poco empezar luego te quedas muy relajado. Y la patita también quiso probar, así que terminó en pañal por no acabar calada entera!

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Onsen de pies en Takayama

Nuestro Ryokan tenía un pequeño onsen, pero también nos daban la oportunidad de acercarnos hasta otro onsen más grande situado en la azotea de un hotel cercano. No podíamos dejar pasar la oportunidad, así que nos turnamos para visitarlo. Yo me acerqué antes de la cena y papá pato después de cenar. El onsen era muy chulo, pero yo admito que me sentí un poco rara sin saber muy bien cual era la dinámica a seguir. Menos mal que coincidí con algunas mujeres japonesas y las pude imitar!

Los pasos a seguir fueron: ducha con un cubo en unas banquetas antes de entrar a la zona de piscinas (para quitar el sudorcito que llevábamos encima) y después vía libre para saltar de pozo en pozo. Había piscinas con el agua a diferentes temperaturas, algunas con camas dentro donde relajarte, y en una terraza había una especie de cubo gigante de madera con agua con mucho hierro, jiji! La verdad es que el proceso es relajante de narices! Y todo el rato en pelota picada claro!

Papá pato disfrutó tambien del spa despues de la cena, no penseis que se quedó castigado 😉

Y así de relajada me fui a cenar. En el Ryokan teníamos incluida la cena tradicional japonesa, así que nos vestimos nuestros yukatas y esperamos a que empezara el espectáculo. Unas señoras muy amables que no hablaban ni papa de inglés nos fueron preparando la mesa en la misma habitación, venga a traer cosas que éramos incapaces de identificar. Menos mal que para “el plato principal” nos dieron un dibujo con las instrucciones de como prepararlo. Este plato no era otro que la famosa ternera de Hida, como se conoce la zona donde se encuentra Takayama, que por lo que entendimos es similar a la archiconocida ternera de kobe. La pena fue la forma de cocinarla, que consistía en meterla 20 segundos en agua caliente :( Creo recordar que lo llaman shabu-shabu.

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Cena tradicional en el ryokan

El resto de la cena sin más, menos mal que teníamos todo el arroz que quisiéramos! Y el desayuno de la mañana siguiente mejor ni lo mencionamos, solo diré que salimos del ryokan directos a buscar un super donde comprar algo que meter al cuerpo!

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